| Puntos clave | Detalles a recordar |
|---|---|
| 📊 **Objetivo inicial** | **Simplificar** la información nutricional mediante un código de colores (de A verde a E rojo) y letra |
| 🌍 **Adopción actual** | **7 países europeos** lo utilizan, pero Italia y 6 Estados miembros aún resisten |
| ⚠️ **Críticas recurrentes** | **Penalización injusta** de quesos AOP y aceites vegetales no transformados |
| 🔄 **Cambios 2025** | **Algoritmo revisado** que integra mejor las grasas saturadas y el azúcar añadido |
| 🎯 **Retos clave** | **Armonización europea** frente al lobby agroalimentario y **descifrado para el consumidor** |
| 📈 **Eficacia demostrada** | **+18%** de productos saludables elegidos cuando el logo es visible (estudio Santé Publique France) |
Desde su lanzamiento en 2017, el Nutri-Score ha dividido los estantes y las opiniones. Este sistema de etiquetado nutricional simplificado, reconocible por sus círculos de colores, prometía una revolución en nuestras elecciones alimentarias. Siete años después, a las puertas de una revisión mayor prevista para 2025, es momento de un balance matizado. Entre éxitos indudables en algunos lineales y fuertes resistencias de varios Estados miembros, la aventura europea del Nutri-Score se asemeja a una novela policíaca nutricional. ¿Intentarán los ajustes algorítmicos anunciados reconciliar a queseros italianos y nutricionistas franceses? ¿Cómo evitar que la señalética se convierta en una herramienta de marketing desviada? Y sobre todo, ¿se logrará finalmente uniformar su despliegue en toda la UE?

Sommaire
El impacto contrastado del Nutri-Score desde 2017
Los primeros estudios de impacto realizados por Santé Publique France revelan cambios de comportamiento tangibles. En los supermercados equipados, las ventas de productos clasificados como A o B aumentaron un 15%, mientras que las de D y E disminuyeron un 8%. ¡Una pequeña revolución para un simple logo! Sin embargo, estas cifras ocultan realidades menos gloriosas. Solo el 55% de los productos elegibles muestran voluntariamente el logo; los demás prefieren la sombra nutricional. La industria agroalimentaria ha desarrollado sofisticadas estrategias de evasión:
- Reformulaciones minimalistas para ganar una letra sin mejora nutricional real
- Creación de gamas «verdes» paralelas a los productos habituales
- Comunicación focalizada en los nutrientes positivos para desviar la atención del puntaje global
El caso espinoso de los productos tradicionales
El aceite de oliva virgen extra, pilar de la dieta mediterránea, recibe una D roja escarlata mientras que algunos refrescos light obtienen una B. Esta paradoja resume los límites de la primera versión del algoritmo. El comité científico reconoce ahora que ciertos criterios penalizaban injustamente alimentos recomendados. Los quesos AOP franceses libraron una batalla encarnizada, argumentando que su densidad nutricional y su papel cultural eran ignorados. «No se consume un camembert como cereales para el desayuno», afirmó recientemente un ganadero normando ante la Comisión Europea. Esta inadaptación a las especificidades alimentarias locales alimenta la resistencia de varios países.
Revisión 2025: lo que realmente cambiará
La versión 4.0 del Nutri-Score, cuyas modalidades técnicas se finalizarán a finales de 2024, aborda frontalmente tres grandes deficiencias:
- Diferenciación azúcares naturales/añadidos: El cálculo actual penaliza igual la fructosa de las frutas que la sacarosa industrial
- Revalorización de las grasas insaturadas: Nueces, aguacates y aceites vegetales tendrán un tratamiento específico
- Ponderación de las proteínas: Reducción del bono para productos ultraprocesados enriquecidos con polvo de leche o soja
Nueva tabla de evaluación: lo que ahora importa
El sistema de puntos evoluciona significativamente. El contenido en sal se convierte en el criterio más penalizador, seguido de los azúcares libres (definidos por la OMS como todos los monosacáridos y disacáridos añadidos). Las fibras aumentan su peso en un 30% en el cálculo, mientras que la presencia de edulcorantes provocará automáticamente una degradación de una letra. «El objetivo es alinear el Nutri-Score con las últimas recomendaciones del PNNS», precisa un miembro del comité científico. Las primeras simulaciones muestran que el 23% de los productos cambiarían de categoría, generalmente bajando un nivel.
| Criterio | Ponderación actual | Ponderación 2025 |
|---|---|---|
| Azúcar añadido | 1 punto/g | 1.5 puntos/g |
| Sal | 2.5 puntos/g | 3 puntos/g |
| Fibras | 0.9 puntos/g | 1.2 puntos/g |
| Proteínas | 1.6 puntos/g | 1.2 puntos/g |
| Edulcorantes | No contabilizados | -10 puntos |
Las batallas subterráneas de la armonización europea
Detrás de los ajustes técnicos se juega una colosal lucha política. La Comisión Europea trabaja en un etiquetado único obligatorio para 2026, y el Nutri-Score parte como favorito. Pero la oposición liderada por Italia —apoyada por Grecia, República Checa y Chipre— ha presentado una contrapropuesta: el Nutrinform Battery. Este sistema con pilas indica la contribución de una porción a los aportes diarios. «El Nutri-Score demoniza alimentos ancestrales bajo el pretexto de simplificación», acusa el ministro italiano de Agricultura. Sin embargo, un estudio independiente mostró que solo el 12% de los consumidores comprendían correctamente el Nutrinform frente al 68% para su rival francés.
La guerra de los logos esconde un conflicto entre dos visiones: el enfoque sanitario puro versus la preservación de los patrimonios alimentarios nacionales.

Lobbying industrial: la batalla invisible
Los archivos del registro de transparencia de la UE revelan que los gigantes de la agroindustria han gastado más de 30 millones de euros en lobby sobre este asunto desde 2020. Sus objetivos preferidos: los criterios relacionados con los cereales para el desayuno (a menudo clasificados como C a pesar de su azúcar) y los platos preparados. Algunos incluso financiaron estudios sesgados comparando el Nutri-Score con… ¡la ausencia total de etiquetado! «Cuando una multinacional gasta 500.000€ para influir en una norma, es porque anticipa pérdidas mucho mayores», analiza un consultor bruselense bajo anonimato.
Perspectivas concretas para los consumidores
¿Será más fácil hacer la compra con la revisión 2025? Probablemente no inmediatamente. Durante el período de transición (2025-2026), coexistirán ambos sistemas, creando una confusión temporal. Las aplicaciones de escaneo alimentario serán indispensables para descifrar las antiguas y nuevas notaciones. La asociación UFC-Que Choisir ya recomienda:
- Priorizar productos no transformados, poco afectados por estas clasificaciones
- Comparar solo los puntajes dentro de una misma familia de productos
- Desconfiar de las «mejoras» de puntaje sin cambio de ingredientes
El reto final va más allá del color de un logo. Se trata de saber si Europa logrará invertir la curva de la obesidad —que ahora afecta al 23% de los adultos— sin sacrificar sus tradiciones gastronómicas. El nuevo Nutri-Score es solo una herramienta, pero su credibilidad futura se decidirá en los próximos meses.
FAQ: Nutri-Score 2025
¿Cuándo será obligatoria la nueva versión?
La revisión entra en vigor en enero de 2025, con un período de transición de 18 meses. Los productos tendrán hasta junio de 2026 para adaptar sus envases.
¿Mi yogur clasificado como A pasará a ser B?
Posible. Los productos ricos en azúcar añadido o edulcorantes son los más propensos a perder puntos. Los yogures con frutas podrían bajar a B, mientras que los naturales aumentarían su ventaja.
¿Por qué Italia rechaza el Nutri-Score?
Roma considera que el sistema penaliza injustamente el parmesano, el aceite de oliva y la charcutería italiana, elementos centrales de su patrimonio culinario clasificado por la UNESCO.
¿Los restaurantes deberán mostrarlo?
No, el Nutri-Score sigue limitado a productos envasados. Se está estudiando un sistema distinto para la restauración, pero su complejidad técnica retrasa su implementación.
¿Se puede realmente comparar un refresco con un queso?
No, y ese es precisamente uno de los escollos a evitar. El Nutri-Score solo sirve para comparar productos similares (ej: dos pizzas congeladas o dos paquetes de galletas).
